Ceguera
Diego Camacho, Victor Robles, Jusstin Murillo
Libros
por leer, empolvados y llenos de historias, con ansias de que pasen sus
páginas, mientras alguien busca su acomodo, dentro y fuera de su espacio,
alguien consciente de que la luz y la lectura son indispensables, o…¿sí lo son?
En
un sombrío entorno, donde la penumbra reina y el paso de la luz lucha por
traspasar los ventanales, afuera apesta a ignorancia y cerebros vacíos. El
ruido estruendoso, migajas de polvo, cajas vacías, objetos olvidados, ambientan
el pesar y desolación que se vive en este espacio, el olvido, el tedio de la
vida se sopesa con el rechinar de una mecedora, el silencio es difícil y aún
más cuando la mente no calla, mantiene las ansias de saber cómo es el mundo y
analizar cada individuo que hace parte de ella.
Son
aquellos que no pueden ver quiénes son capaces de llevar la batuta y guiar en
un reino ya conocido por ellos mismos, ¿son estos más conscientes y lucidos qué
los otros? Siendo así, agentes de luz,
de esperanza, de conocimiento y de enseñanza. Cuando se cree ver, es muy
difícil reconocer lo ciego que se puede estar, incluso, luego de cerrar los
ojos por un instante, la luz puede golpear tan fuerte como el campeón boxeador
de turno. Siendo estos golpes los que nos fortalecen y ayudan a que nuestra
vista se adapte.
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